Si se pasan varios días en la ciudad de Ávila, uno de las cosas que uno no puede dejar de hacer es acercarse al Real Monasterio de Santo Tomás y su Palacio.

Los Reyes Católicos mandaron construir en el Real Monasterio este palacio, que, aunque está integrado dentro del conjunto monástico, tiene personalidad y mantiene su independencia.

Esta construcción se debe a las idas y venidas de la corte en la ciudad y la estrecha relación que había en la época entre la corona y el monacato.

El palacio contaba con todas las dependencias y espacios que eran necesario tener durante el establecimiento temporal de la corte. Se situaba alrededor del claustro de los Reyes, que consta de 40 arcos en la planta inferior y hasta 56 en la superior, todos decorados con “perlas”, la decoración típica abulense.

Esta construcción es un muy buen ejemplo de la arquitectura típica de finales del siglo XV y principios del S. XVI, que mezcla tanto estilo gótico como mudéjar, siendo así, pues, un ejemplo muy claro de la sociedad de entonces.