Parada obligada en nuestras visitas guiadas gratis en Ávila es, sin duda, la Catedral. Este magnífico edificio se ubica en el punto más elevado de la ciudad y, además, el más frío.

La tradición nos cuenta que debajo de la Plaza de la Catedral se ubica una gran laguna y que es por ese motivo por el que esta plaza siempre tiene un invierno una gran humedad y un frío constante. En este peculiar emplazamiento se encuentra la Catedral del Divino Salvador.

Se cree que, anteriormente a la Catedral actual, existía un templo románico dedicado al Salvador cuyos orígenes se remontarían al siglo XI. Aproximadamente en el año 1170 empezaron las obras de la que, a día de hoy, se tiene por la “Primera Catedral Gótica de España”. El proyecto inicial se cree que es obra del Maestro Fruchel, el cual comenzó  a levantar el conjunto por la cabecera, con un deambulatorio de nueve capillas y un proyecto de cinco naves. Una nota interesante es que la cabecera viene incrustada directamente en la muralla como si fuera un torreón de la misma, lo que da al templo un carácter de fortaleza, del que deriva el sobrenombre de “Fortior Abulensis”. Este tramo se construyó con un tipo de piedra llamado Piedra Sangrante, recibiendo este peculiar nombre por la oxidación del hierro que contiene. Cuando falleció el maestro Fruchel, se decidió modificar el diseño y se realiza un templo de tres naves, abandonando ya el estilo tardorrománico y optando por proyectar el edificio en el esplendoroso gótico francés. Posteriormente y, hasta bien entrado el siglo XVI, se realizaron distintas modificaciones a lo largo de toda la catedral. De estas, la más significativa fue el traslado en 1470 de la portada que se ubicaba en la puerta occidental a la parte norte, realizándose una nueva entrada. Como curiosidad, en la puerta occidental se pueden ver las imágenes de dos gigantes: Gog y Magog, que eran personajes mitológicos cuya función era custodiar y proteger la entrada al recinto sagrado para que todo aquel que accediera al mismo mantuviera una buena y devota conducta.

Si nos centramos ahora en la Puerta de los Apóstoles, como hemos dicho, este maravilloso pórtico estaba, desde su creación en el siglo XIV hasta su traslado en el XV, en la otra puerta de la catedral. El arquitecto Juan Guas realizó unas obras de adaptación para poderlo ubicar en un espacio más reducido. En el tímpano de esta portada, se desarrolla la escena del Juicio final y, bajo esta escena, se encuentran diferentes escenas de la Pasión. En las jambas están representados los doce apóstoles que muestran importantes vínculos con la tradición gótica de las grandes catedrales francesas. En las arquivoltas, aparecen imágenes de la Resurrección de los muertos, la condena de los pecadores o los Ancianos del Apocalipsis, así como una Anunciación.

En el interior de la Catedral se encuentran algunas de las mejores obras de arte existentes en la ciudad. Entre ellas, destaca el gran retablo mayor, que tiene pinturas de Pedro Berruguete, uno de los mejores artistas del siglo XV en nuestro país; Juan de Borgoña y Santa Cruz. Asimismo, se puede ver una pila bautismal obra de Vasco de la Zarza; quien también talló el sepulcro de “El Tostado”, el cual es una joya del renacimiento español, y acoge los restos de Alonso Fernández de Madrigal, obispo de la ciudad en el siglo XV. Este sobrenombre de «El Tostado» le viene porque se dice que era un gran erudito y al ubicarse muy cerca de la vela que usaba para leer y escribir, se le había terminado por poner morena la piel de la cara.

Igualmente, el museo catedralicio tiene obras de gran valor, destacando entre ellas la custodia, que sale en procesión el día del Corpus Christi, y es una joya renacentista obra de Juan de Arfe (s. XVI). Por último, también se encuentra en el interior de la catedral, más concretamente, en el claustro, la tumba de Adolfo Suárez. Él nació en el cercano pueblo de Cebreros y, al morir en 2014, se cumplió su deseo de ser enterrado en la Catedral.